Un suertudote norteamericano, llamado MICHAEL SCHLEMMER llegó apenas a una estación de gasolina pues el tanque estaba casi vacío, traía consigo unos cuantos dólares. Con una situación económica muy desfavorable. Se le ocurrió comprar un boleto de lotería, y para su buena suerte, resultó premiado con UN MILLÓN DE DÓLARES. La vida le cambió en segundos.