Por casi medio siglo, los sectores más conservadores de Estados Unidos buscaron que Roe vs. Wade fuera derogado y con él la protección federal al derecho al aborto, hasta que en junio de
2022 la Corte Suprema les dio la satisfacción. Pero ahora, lo que fue una victoria por esa perseverancia parece haberse convertido en un lastre político.
Lo ratificaron los resultados de las elecciones locales del pasado 7 de noviembre, cuando los votantes de Ohio, un estado que últimamente ha mostrado una tendencia a votar republicano, aprobaron el Asunto 1, una enmienda constitucional que protege los derechos reproductivos, incluyendo el acceso al aborto.