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Hasta el domingo por la mañana, esta violencia dejó 3.200 detenidos, más de 700 agentes heridos, unos 5.000 vehículos incendiados, 10.000 contendedores de basura quemados y casi 1.000 edificios dañados, detalló el ministerio del Interior.
Fuentes de la Jefatura de Policía de París confirmaron la cifra a la televisión BFMTV, dato correspondiente a un informe emitido a las 22.00 horas.
Mientras, el presidente francés, Emmanuel Macron, y su ministro del Interior, Gérald Darmanin, visitaron por sorpresa la comisaría del barrio parisino de Bessières, en el distrito XVII, donde tiene su base una Brigada Contra el Crimen, cuyos agentes suelen trabajar de paisano.
Macron pudo hablar con agentes, gendarmes, miembros de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), de las Brigadas Investigación e Intevención (BRI) y bomberos, según fuentes del Elíseo citadas por BFMTV.
Macron “quería estar presente a su lado (…) para escucharles, agradecerles su movilización en los últimos días y garantizarles su apoyo”.
Este mismo lunes Darmanin visitó la comisaría de Torcy, en Sena y Marne, uno de los objetivos de los alborotadores, y había anunciado que se mantenía por tercera jornada consecutiva la movilización de 45.000 policías y gendarmes en respuesta a los disturbios.
Por otra parte, los alcaldes de Francia expresaron este lunes su rechazo a la ola actual de violencia urbana en respuesta al duro ataque a la casa de un regidor, tras casi una semana de disturbios nocturnos que parecen empezar a remitir.
“Desde el martes, las noches son difíciles para los vecinos (…) Los sucesivos actos de violencia son inaceptables”, declaró el alcalde de Nanterre (al oeste de París), Patrick Jarry, quien realizó de nuevo un llamado a la calma.